El 3x3 de los cursos online

La construcción de un curso online requiere la consideración de un significativo número de variables, pero hay algunos puntos clave que me gustaría subrayar ya que muchas veces se exageran u omiten en la premura por atender temas de calendario, presupuesto, programa, etc. Entre esos puntos clave, a continuación se señalan tres aspectos a tomar en cuenta antes de su creación y tres aspectos a considerar para sacarles el mejor partido.




Tres claves para crear cursos online


  1. Interacción: La interacción es una de las grandes virtudes que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han otorgado a los cursos en línea. Esta interacción no se trata de aplicar todos los elementos automatizados disponibles. Aunque seguramente muchas de estas herramientas pueden ser útiles, es necesario considerar aquellas que realmente se adaptan a cada curso y contexto y evitar el uso indiscriminado o incompatible [1, p. 28]. Al mismo tiempo, también es importante la interacción natural entre los estudiantes y los profesores. Precisamente, aquellos que participan en un curso se animan a compartir e involucrarse activamente cuando encuentran espacios para manifestarse [1, p. 28].

  2. Motivación: La motivación es uno de los puntos tal vez más sensibles de la educación y no solo está asociada al uso de las TIC. Por ejemplo, una de las razones que más directamente afecta la motivación de los estudiantes es su percepción de cuan útil les puede resultar el contenido que se están esforzando por aprender [2, p. 61], o las posibilidades que tengan de enfrentar y superar las dificultades que se encuentran en su camino [3, p. 309]. Por otra parte, si bien es cierto que en un ambiente virtual también se puede ajustar la pertinencia de los contenidos y los obstáculos a ser salvados por los estudiantes, según Priego & Peralta [4, p. 80] es importante considerar la inclusión de actividades que permitan la coevaluación, la creación de una comunidad participativa, la utilización de recursos sincrónicos, así como “la accesibilidad, navegabilidad y usabilidad.”

  3. Asincronismo: Si bien es cierto que la educación a distancia tiene el potencial de llegar a un mayor número de personas, también es cierto que el actual uso de las TIC puede dejar por fuera a personas que no tienen los dispositivos apropiados y así ampliar la brecha de desigualdad que caracteriza a la educación [5, p. 119]. En este sentido, la estrategia asíncrona puede ayudar gracias a que no requiere un significativo ancho de banda. En el mismo sentido, este formato resulta particularmente útil para involucrar a estudiantes que prefieren resolver problemas, estudiar el proceso de toma de decisiones y estar involucrados con temas técnicos que no dependen de la interacción social [6].




Cubo tridimensional que tiene cada cara dividida en nueve cuadrados coloreados en tres colores de forma aleatoria como representación del "3x3"
3x3 dentro de la compleja estructura de los cursos online. Dibujo del autor.

Tres claves para sacarle partido a los cursos online


  1. Multimodalidad: En lugar de pensar un curso basado en una plataforma, las posibilidades que existen actualmente permiten considerar diferentes formas de llegar a los estudiantes. Cuando esa multimodalidad se utiliza efectivamente, particularmente incorporando los audios y videos, se aprovechan mejor las aplicaciones propias del e-learning [7]. Dela misma forma, estudios han confirmado que las interfaces multimodales pueden servir para reducir el tiempo que los alumnos utilizan para resolver las tareas, además de beneficiar el proceso de transmisión de la información; haciendo la experiencia más satisfactoria [8].

  2. Colaboración: Desde hace años que las investigaciones han demostrado que si un curso en línea logra desarrollar una comunidad, los estudiantes estarán más satisfechos [9]. Dicha construcción efectiva de comunidades de aprendizaje permite intercambios solidarios entre los participantes que a su vez mejora la fluidez del intercambio [4]. En cierto modo, no es muy diferente a la educación tradicional, solo que construir este tipo de relaciones en un modelo a distancia puede ser más difícil. En otras palabras, aunque una comunidad en línea no utiliza espacios tradicionales, el aprendizaje es un proceso social [5] que se ve facilitado por el intercambio.

  3. Analíticas: Con el avance de la educación a través de diferentes dispositivos, plataformas, redes sociales, etc., la medición de la información (incluso el Big Data) se pueden convertir en las principales herramientas para monitorear el aprendizaje; lo que a su vez puede favorecer enormemente el desarrollo individualizado [10]. Además, este hecho puede facilitar la necesaria evaluación del proceso educativo. Hoy en día este hecho se complejiza con la gran cantidad de información que se produce en la formación online, lo que incluso puede exigir aplicaciones específicas para analizar estos datos [11].




Posdata


Demás está decir que estos aspectos no son los únicos, son apenas una píldora de lo que significa el proceso de creación y aprovechamiento de cursos en línea. También es importante considerar que, aunque aquí estos aspectos se presentan con un orden para ser atendidos antes y durante el curso, es importante tener en cuenta que esta es una generalidad. La verdad es que todos deben tomarse en cuenta a lo largo de todo el proceso de una forma u otra en virtud de lograr un curso coherente y ajustado a la realidad para cual se diseña.


Para saber más sobre el autor visita el currículo.




Referencias


[1] Á. Nieto y E. Recio, «Espacios de interacción en los cursos de eLearning», ene. 2008, pp. 24-28.

[2] D. Fonseca Escudero, E. Redondo Domínguez, y F. Valls, «Motivación y mejora académica utilizando realidad aumentada para el estudio de modelos tridimensionales arquitectónicos», Motivation and Academic Improvement Using Augmented Reality for 3D Architectural Visualization, ene. 2016, Accedido: feb. 11, 2021.

[3] S. Hubackova, «Motivation in eLearning in University Study», Procedia - Soc. Behav. Sci., vol. 112, pp. 309-313, feb. 2014, doi: 10.1016/j.sbspro.2014.01.1169.

[4] R. G. Priego y A. G. Peralta, «¿Cómo mejorar la calidad, la motivación y el compromiso estudiantil en la educación virtual?», Campus Virtuales, vol. 5, n.o 1, Art. n.o 1, mar. 2016.

[5] R. Andrews, «Does e-learning require a new theory of learning? Some initial thoughts», J. Educ. Res. Online, vol. 3, n.o 1, pp. 104-121, 2011.

[6] M. M. Shahabadi y M. Uplane, «Synchronous and Asynchronous e-learning Styles and Academic Performance of e-learners», Procedia - Soc. Behav. Sci., vol. 176, pp. 129-138, feb. 2015, doi: 10.1016/j.sbspro.2015.01.453.

[7] D. Rigas y M. Sallam, «Multimodal e-learning on note-taking: a user satisfaction perspective», ene. 2010.

[8] M. Alseid y D. Rigas, «An Empirical Investigation into the Use of Multimodal E-Learning Interfaces», Hum.-Comput. Interact., dic. 2009, doi: 10.5772/7737.

[9] K. Swan y P. Shea, «The Development of Virtual Learning Communities», en Learning together online: research on asynchronous learning, Mahwah, N.J: Lawrence Erlbaum Associates, 2005, pp. 239-260.

[10] C. Jittawiriyanukoon, «Proposed classification for eLearning data analytics with MOA», Int. J. Electr. Comput. Eng. IJECE, vol. 9, n.o 5, p. 3569, oct. 2019, doi: 10.11591/ijece.v9i5.pp3569-3575.

[11] Open University Malaysia, K. Sin, L. Muthu, y Bharathiyar University, «Application of big data in education data mining and learning analytics – A literature review», ICTACT J. Soft Comput., vol. 05, n.o 04, pp. 1035-1049, jul. 2015, doi: 10.21917/ijsc.2015.0145.




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